Ariel E. Lugo
HANAEL Asociados Inc.
Estamos en el periodo geológico del Antropoceno, donde las consecuencias de la actividad humana controlan el comportamiento del planeta. Los glaciares que dominaron el periodo anterior, el Holoceno, se están derritiendo y por eso el nivel del mar sube, arropando las áreas bajas de Puerto Rico. Todo lo anterior es ciencia confirmada globalmente, nada nuevo.
Excepto en Puerto Rico, donde la industria de la construcción, entre otros, le ha vendido al gobierno la idea de que estos asuntos ambientales deben ignorarse para asegurar el crecimiento económico. ¿Qué? Observamos el éxito de Puerto Rico en FITUR 26 en España y el esfuerzo del gobierno promocionando las bellezas ambientales de Puerto Rico, incluyendo sus bosques, ríos y playas. Entonces, ¿qué hace el gobierno para proteger esa belleza ambiental y asegurar así que la industria turística tenga éxito económico? Muy poco, si algo.
Tomemos el esfuerzo por definir la zona marítimo terrestre, donde se lleva a cabo la mayor parte del turismo en Puerto Rico. Hay dos proyectos bajo consideración: el PC 25 y el PS 628. El PC 25 fue aprobado por la Cámara sin vistas públicas, como suele ser en el Puerto Rico del siglo 21 cuando se trata de asuntos vitales para el país. El PC 25 no tiene validez científica y es un regalo a la industria de la construcción. Privatiza todas las playas de Puerto Rico. Ahora está en el Senado, donde también está el PS 628.
El PS 628 está basado en la ciencia. Su confección es un caso donde la ciencia ayuda a la protección de los valores naturales de Puerto Rico, evita la pérdida de inversiones en lugares donde la subida del mar va a arrasar, y es cónsono con el buen turismo y la recreación del pueblo. El PS 628 respeta los recursos patrimoniales de Puerto Rico. El PC 25 es todo lo opuesto: le quita al país para darle el patrimonio del pueblo al mejor postor.
El Senado de Puerto Rico se encuentra en una posición que debería ser fácil: desestimar el PC 25 y apoyar el PS 628. Si se alinea con la Cámara, le da la espalda al país, niega la ciencia y juntos llevan a la Isla en la dirección contraria.
Cabe mencionar que España, de quien heredamos el concepto de zona marítimo terrestre, se mueve para proteger esta zona porque entiende su importancia económica, turística y ambiental. Puerto Rico quiere emular el éxito de España y otros países con el turismo, pero no toma ninguna iniciativa para asegurar que se protejan las condiciones ambientales que lo hacen posible. En el Antropoceno, es una actitud suicida.