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En un espacio que celebra la diversidad cultural y la memoria compartida, la Fundación Ford, en Nueva York, fue sede de la tercera Cumbre de Liderazgo en la Preservación Cultural. El evento, auspiciado por el Fondo de Acción para la Herencia Cultural Afroamericana en conmemoración de su octavo aniversario, reunió a líderes, investigadores y organizaciones dedicadas a proteger, reinterpretar y celebrar el legado africano y afrodescendiente en todas sus manifestaciones históricas, sociales y culturales —del pasado al presente y hacia el futuro.
Durante el evento, una diversidad de exponentes presentó esfuerzos colectivos e individuales enfocados en salvaguardar la herencia de los antepasados africanos y de las comunidades afrodescendientes, a través de poesía, historias de motivación y empoderamiento, e iniciativas para reconocer visualmente los espacios históricos. También se destacó la importancia de proteger los lugares donde ha transcurrido la historia de las poblaciones afrodescendientes, así como las investigaciones que buscan arrojar luz sobre historias olvidadas o descuidadas en las narrativas populares.
Como parte de estos esfuerzos, José Antonio Nevárez-Rivera, coordinador de interpretación ambiental en la Cuenca Norte de Para la Naturaleza, participó como orador invitado, donde presentó los resultados de la investigación “Pasado y presente de las comunidades africanas y afrodescendientes en la Hacienda La Esperanza”, realizada con el auspicio del Fideicomiso Nacional de Preservación Histórica, a través del Fondo de Acción para la Herencia Cultural Afroamericana, entre los años 2020 y 2022.
Según explicó José, el objetivo de esta investigación era conocer detalles sobre la población de personas esclavizadas en la Hacienda La Esperanza, en Manatí, durante el siglo XIX, y establecer conexiones con el presente y las comunidades aledañas. En la primera fase de la investigación se descubrieron miles de documentos, entre ellos registros, censos, cédulas y certificados de bautismo, entre otros.
Parte de estos hallazgos fueron presentados durante la ponencia, donde el público pudo conocer de primera mano algunos de los nombres de las 153 personas esclavizadas en 1870. También se mostró cómo las cédulas han permitido recrear retratos artísticos de cómo pudieron haberse visto estas personas, y se destacó la relevancia de los apellidos y de las cédulas de las mujeres en la reconstrucción de árboles genealógicos. Asimismo, se discutieron los posibles vínculos entre las historias de las personas esclavizadas y las comunidades vecinas actuales de la Hacienda La Esperanza.
En el cierre de su presentación, José subrayó la importancia de continuar analizando los miles de documentos encontrados, con el interés de reconstruir las relaciones familiares, redescubrir los espacios comunes utilizados por las personas esclavizadas y comenzar a restablecer los lazos consanguíneos entre el pasado y el presente. Todos estos elementos son esenciales para brindar una oportunidad de reparación a nuestra historia, promoviendo la sanación y el reconocimiento del legado africano en nuestras comunidades y en la sociedad puertorriqueña actual.