Buscando el Bosque Corretjer 

En 2024, durante una de mis visitas al Museo Biblioteca Casa Corretjer en el pueblo de Ciales, me topé con una publicación sobre las Cantatas Corretjer. Entre sus páginas, una llevaba por título “Árboles para Consuelo”. 

De inmediato le pregunté a Milagros y a Mirta —voluntarias del Museo Corretjer— qué significaba esa frase. Milagros me respondió que se trataba de árboles que habían sido sembrados en el Bosque Corretjer. 

¿Qué es el Bosque Corretjer? ¿Dónde está localizado? 

El Bosque Corretjer es un bosque ubicado en el barrio Frontón de Ciales, en los terrenos que pertenecieron a Tato y Marta —fundadores del Museo Corretjer— y que hoy forman parte de las áreas naturales protegidas por Para la Naturaleza. 

Junto a Ricardo Rodríguez y Camila Marambio, decidimos ir en su búsqueda. 

Milagros y Mirta me contaban del bosque: las especies de árboles que se sembraron, las áreas que recordaban, por dónde entraban y caminaban, cómo pasaban cerca de un glacis. También me mostraron fotos de las siembras, donde se veía un mogote al fondo del paisaje. Yo, a su vez, le compartía a Ricardo y a Camila estas historias. Con esas anécdotas como pistas, nos adentrábamos en el bosque. Buscando los árboles. Porque si encontrábamos los árboles, encontraríamos el bosque. 

Así pasamos varios meses: entrando, caminando, observando. 

Un día, mientras Ricardo y yo recorríamos un área del bosque, nos detuvimos a observar e identificar los árboles con la ayuda de Alcides Morales. Pudimos reconocer yagrumo, moral, santa maría, capá prieto y roble nativo—especies que Milagros y Mirta recordaban que habían sido sembradas por niños y niñas de Ciales durante las Cantatas Corretjer. Pensamos entonces que habíamos encontrado el bosque. 

Pero no fue hasta que, en una conversación con Rafi Rivera, surgió una nueva pista. Ricardo me llamó para contarme que Rafi había participado en una de las siembras y recordaba que el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico donaba árboles a la Casa Corretjer para estas actividades. También recordaba el área donde se realizaron algunas de las siembras, y en particular, la siembra de un árbol de carbonero. 

Con esta nueva información, regresamos al bosque, esta vez siguiendo las pistas de Rafi y en busca del carbonero. 

Durante esa caminata encontramos un árbol de carbonero, una palma real, un moralón, entre otras especies, que Milagros y Mirta también recordaban. Además, usando una de las fotos que Mirta me había compartido —en la que se veía un mogote al fondo— logramos identificar ese mismo mogote en el paisaje. 

Estamos casi 100% seguros de que encontramos el Bosque Corretjer. 

Gracias a Milagros y a Mirta, quienes han cuidado —y continúan cuidando— la memoria de Juan Antonio Corretjer y de su esposa Consuelo Lee Tapia, así como la historia de las siembras del Bosque Corretjer. Gracias a su labor generosa, hoy estamos aquí, en el Bosque Corretjer: recordando, compartiendo y reconectando con la naturaleza. 

Mónica Rodríguez 

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